Lecho
Un guiso búlgaro de verano de pimientos dulces y tomates cocinados juntos hasta quedar mermelados, rematado con huevos escalfados directamente en la salsa.

Sobre este plato
El lecho pertenece a la familia de guisos de pimiento y tomate que se extiende por los Balcanes y Europa Central, pero la versión búlgara se apoya más en el pimiento que en el tomate, que queda como salsa de fondo y no como protagonista. Se creó para aprovechar las dos hortalizas que maduran justo al mismo tiempo a finales de verano, en la cantidad que diera el huerto ese año, y cascar huevos en el guiso terminado convierte una guarnición de verduras en una comida completa sin añadir carne.
- Vegetariano
- Sin gluten
- Sin lactosa
- No vegano por Huevos
Ingredientes
- 200gCebolla
- 40mlAceite de girasol
- 600gPimiento rojo
- 500gTomates maduros
- 3dientesDientes de ajo
- 5gPimentón dulce ahumado
- 10gAzúcar blanquilla
- 8gSal marina fina
- 2gPimienta negra molida
- 4grandeHuevos
Instrucciones
Sofríe la cebolla picada en el aceite a fuego medio unos 8 minutos, hasta que esté blanda y translúcida.
8 minConsejo: Lleva la cebolla a blanda y dulce, no dorada: una cebolla caramelizada competiría con el sabor fresco y vivo que van a aportar los pimientos.
Añade los pimientos rojos en tiras y cocina 10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que empiecen a ablandarse por los bordes.
10 minConsejo: Corta los pimientos en tiras y no en dados: el lecho debe parecer verdura guisada, no una salsa picada, y las tiras también se cuecen más uniformemente.
Incorpora el tomate picado, el ajo, el pimentón, el azúcar, la sal y la pimienta, y cuece sin tapar 15 minutos hasta que espese en una salsa suelta.
15 minConsejo: El azúcar no es para que se note dulce, sino para equilibrar la acidez del tomate, más marcada ahora que una vez el plato esté terminado y templado.
Haz cuatro pequeños huecos en el guiso, casca un huevo en cada uno, tapa la sartén y cuece 5-6 minutos hasta que la clara cuaje y la yema quede blanda.
6 minConsejo: Mantén el fuego suave aquí y no remuevas una vez añadidos los huevos: un hervor fuerte rompería las yemas en la salsa en vez de dejarlas enteras para servir con cuchara.